lunes, 17 de diciembre de 2007

el bramar de las olas













Quedémonos esta tarde
tumbados en la playa.
¿Qué nos puede importar
que el tiempo se nos vaya?

Que la tarde se extinga
misteriosa y callada.
Ven, reclina tu cabeza
aquí sobre mi falda.

No rompas el silencio
con vacías palabras.

Deja que hablen por ellas
el rumor de las aguas;
el canto de los pájaros;
el silbar de los vientos;
la fuerza imaginaria
de nuestros pensamientos.

Que en esta tarde quiero
estar contigo a solas;
y oír sobre las rocas
el bramar de las olas;
Sentir como la brisa
acaricia mi pelo
y ceñirse tus brazos
entorno de mi cuerpo.

Ver como el sol se esconde
Discreto tras las rocas,
para no ver perderse
mis labios en tu boca.

Para no ver fundirse
tu cuerpo, con mi cuerpo
ni tu mirada ardiente
hecha de amor y fuego.

Para no ver tus manos
jugar con mis enaguas;
mientras galante el viento

sigue meciendo el agua ...

4 comentarios:

José Teodoro Pérez Gómez dijo...

Es un poema sencillo pero muy bonito; ¿es tuyo?
Creo que debías prodigarte más en tu blog. Veo cosas interesantes.
Saludos desde el Puerto de Santa María.
J.Teodoro P.G.

desde Lebrija para el mundo dijo...

Si, es mío. Quizás tenga razón, pero tengo mis limites en este campo de internet y todo me lleva mucho tiempo. Quiero hacer algún curso que me facilitas cositas.
Quiero intentar tomarmelo más en serio. Como iras viendo mis poemas tienen carencias en gramática, pero no en sentimientos y autentisidad.
Saludos

gazpacho con arepa dijo...

A partir del 28 de marzo, te hago y mismo el curso. Eso si, nos ponemos un sábado y me tu pones un buen potajito

Anónimo dijo...

¡Un potajito y lo que qieras! Despues de trabajito que me estas haciendo...Has visto que por fin conseguí ponerte un comentario.
Ahora pasamos una semanita en los madriles. besos
tu tía Antonia