domingo, 13 de julio de 2008

¡DÉJAME!

¡Déjame!
Que quiero que sepas,
que el que yo te quiera
no te da derecho,
a creerte que yo ya soy tuya;
ni a reírte de mis sentimientos.

¡Déjame!
que aunque me consuma
la pena y el llanto,
sin poder dormir,
mil veces prefiero
a que un día yo sea para ti,
agua ya pasada, o ceniza de un fuego.

¡Déjame!
En tus labios no pongas mi nombre
ni a mi puerta llames,
que pierdes el tiempo.
A mi corazón,
ya le hecho un nudo
y le he puesto rejas a mis sentimientos.

¡Déjame!
Que aunque mis entrañas sangraran
por ti, muriendo de amor,
o yo te llamara
de noche en mis sueños,
no vengas a mí;
porque te diré… Diré que no es cierto.

¡Déjame!
Por lo que más quieras,
!No me obligues a hacerte un desprecio!

domingo, 6 de julio de 2008

SUEÑOS Y TEMORES

Son tus ojos la noche, por oscuros,
y el brillo que despiden son estrellas
que a la amenaza de nubes pasajeras,
queda apagada la clara luz de ellas.

Temes y sueñas aquello que presientes.
Ríe y llora tu alma atolondrada,
Buscando, a veces, los limites del riesgo
y en cambio otras la soledad callada.

Contigo llevas la fuerza de las aguas
que, río abajo, arrastra la corriente.
Y con anhelos de alondra enjaulada,
ansiosa sueñas hacerte independiente.

Perdóname el consejo impertinente,
que tus ensueños de quince años mata;
el que ahogo en mi garganta, por no herirte,
o el que directo del alma se me escapa.

Y es que la vida me obliga, sin quererlo,
a convertirme en freno de tu prisa,
presintiendo, que a veces me contemplas,
como implacable verdugo de tu risa.

No pretendo luchar contra el misterio
que suponga, del rumbo de tu vida.
Ni detener la fuerza de los vientos.
Ni que vuelvan las aguas río arriba.

No persigo ser dueña de tu “yo”.
Ni detener las aves en su vuelo.
Tampoco ahogar tu risa, cuando ríes
ni, mucho menos, negarte mi consuelo.

No quiero ser, quién marque tu destino;
y, aunque lo quiera, tampoco yo lo puedo.
Pero te pido que entiendas mi inquietud
y comprendas mis dudas y mis miedos.

Ante tu vida que, llena de ilusiones,
sale al encuentro de un mundo amenazado,
por la lujuria de triunfos y pasiones,
o la codicia de un mundo incontrolado.

Cuándo te enfrentes al reto de ese mundo,
con las riendas de la vida en tus manos,
descubrirás despacio, por ti misma,
lo grande y lo ruin de los humanos.

Y en el sendero de luz, que tú persigues;
que en su busca segura tú caminas.
No olvides nunca que junto con las rosas,
en los rosales, también crecen las espinas.

martes, 24 de junio de 2008

COMUNICADO DE...


...La Comunidad Cristiana Popupar de Lebrija, ante la aprobación
de la "directiva de la verguenza" en la U.E


Con impotencia, rabia y estupor hemos sido testigos de cómo, el día 18 de junio, se aprobaba en la UE una directiva contra los más desamparados de este sistema.

La ley aprobada, contempla la detención y retención (hasta 18 meses) de los “sin papeles” y su posterior expulsión sin que sea necesario auto jurídico alguno.

El que la UE se autoproclame defensora de los Derechos Humanos y los valores democráticos en el mundo, y paralelamente legitime, en su territorio, la retención y expulsión de personas inocentes por el hecho de venir a buscar trabajo en Europa, es de un cinismo escandaloso.

Nos espanta que, esa ley haya sido propuesta o aprobada por los gobiernos de Italia, Grecia, España, Portugal…

Hace apenas dos décadas hombres y mujeres de estos países estaban,- estábamos-, siendo objeto de medidas semejantes y nos escandalizaban. ¿Ya lo hemos olvidado?

Los gobiernos latinoamericanos nos preguntan hoy: ¿Qué habría pasado si América Latina hubiera adoptado esa directiva con los españoles que tuvieron que salir de su país? ¿Se imaginan cuanto sufrimiento habría causado?

Ellos jamás han detenido ni expulsado a ningún europeo, por carecer de documentos, a pesar de que muchas veces se ha ido a humillarles y expoliarles. ¿Cómo podemos ignorar nuestra política de colonización en esos países, nuestra llegada a ellos tras la Guerra Civil, o la reciente emigración a Centro Europa?

No negamos a la U.E. el derecho, e incluso deber, de regular y gestionar los flujos migratorios que lleguen a ella. Un estado no puede ser una especie de corredor en el que no se sepa quién pasa por él, ni cuantos lo habitan. Pero exigimos sensibilidad ante los que sufren, respeto a sus derechos como personas y conciencia de memoria histórica.

No se puede,- al menos no se debiera jamás-, tratar a los trabajadores emigrantes como a delincuentes mafiosos.

No se puede criminalizar a los pobres por buscar trabajo.

No se puede condenar a nadie a esperar, sin esperanza, la autorización para trabajar mientras mal viven o mueren de hambre.

No se puede hablar de Derechos Humanos y negar el derecho al trabajo, sin otra razón que la de haber nacido en otro país.

No se puede hablar de los valores de la familia, ni de políticas de apoyo a la misma, y detener a madres y padres que buscan trabajo para mantener a sus hijos.

En el borrador de la constitución de la UE, se debatió en qué medida la cultura europea estaba impregnada del cristianismo; se podrá debatir su grado de influencias, pero hoy sabemos que su espíritu no ha estado presente a la hora de aprobar esta directiva, porque ella niega aquello de:

“No oprimirás ni vejarás al emigrante; ya sabéis lo que es ser emigrante, porque emigrante fuisteis vosotros en el país de Egipto” (Ex. 22,20)
“Cuando un emigrante resida con vosotros en vuestra tierra, no lo maltratéis: (Lv. 19,33)
“Ya no hay judío ni griego, ni siervo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos sois uno en Cristo Jesús” (Ga. 3, 28)

No les convirtamos en chivos expiatorios; ellos no son los responsables de la crisis, sino las victimas. No son delincuentes, sino personas en busca de mejor vida. No nos quitan nada, nos ofrecen su trabajo; atienden a nuestros padres ancianos, a nuestros hijos, a nuestros familiares enfermos… Y, a veces, por sueldos de miseria. La delincuencia y la mafia extranjera son otra cosa, ¡Distingamos unos de otros, de la misma forma que lo hacemos con los nativos!


Labrija, junio del 2008

martes, 17 de junio de 2008

AL JOVEN NAZI


Aunque me lo juren una y mil veces
y tercos se empeñen, en decir que sí;
no puedo creerlo. ¿Cómo he de creer
que tú desde niño ya fueras ruin?

Sé que como todos fuiste campo virgen
para ser labrado con odio o amor,
y fuiste encontrando gente que sembraron
cardos y no flores en tu corazón.

Maldito es tu sino y horrenda tu suerte.
Porque pobre es, quien no puede amar
y lleva en su rostro la faz de la muerte,
porque en sus entrañas ha anidado el mal.

En toda esta infamia, contigo es culpable
quien va repitiendo, impune, a tu oído
frases tendenciosas de orgullo de raza,
hasta perturbar tus cinco sentidos.

Y cómplice es quien, por lo bajito,
dando cal y arena va creando dudas,
alzando discordias con hechos confusos.
Y oculta su fin, lo mismo que Judas.

E implicado está, quien callando asiente
a los prejuicios de esta sociedad.
O aquel que no piensa, y se hace eco
de impúdicos bulos llenos de maldad.

A pesar de todo, eso no te exime
y serás juzgado por vil asesino.
Porque a tus espaldas ya llevas la muerte
de cinco inocentes. Por eso te digo;

que aunque me das pena, por tu juventud,
para tu defensa no cuentes conmigo.
Aunque yo no exculpe a los que te incitan
a ver al extraño como a un enemigo.

(Hannover 17.6.1993)

viernes, 13 de junio de 2008

¡QUE TÚ SI PUEDES!


¿Quién te negó el ser tú misma?
¿Quién te robó tu autoestima?

Alguien que dijo, a grito vivo
y una y mil veces a tus oídos
con insistencia ha machacado:
“¡No sobresalgas, ve con cuidado!”

Quién te anuló ¡Di quién ha sido!
para que digas: “Yo, es que no sirvo.”

Quién consiguió; ¡Dime quién fue!,
que tú repitas: “Yo, es que no sé.”

Quién te ha creado dudas y miedos
para que pienses; “Yo, es que no puedo.”

Quién repitió hasta minarte
“Como no entiendes debes callarte.”

Han machacado tanto tu mente
que al fin llegaron a convencerte:

Que tú no entiendes.
Que tú no sirves.
Que tú no sabes.
Que tú te calles.
Que no figures.
Que no acapares.
Que seas prudente.
Que no te pases.
Que de lo tuyo no hagas alarde.
Que al que más sepa deja que hable...

Pero yo en cambio a grito digo
o te susurro a tus oídos:
Que eso es mentira; que tú si puedes;
que te lo creas, y que lo intentes.

Para un momento mírate a ti.
Tu tienes el alma sabes sentir.
Tú mente es clara, sabes pensar.
Tú tienes boca, puedes hablar.

A ser tú misma tienes derecho.
Di lo que piensas; abre tu pecho,
que si lo haces te darás cuenta,
que no es verdad eso que cuentan.

Tú, sí que entiendes de muchas cosas
aunque sea cierto que no de todas.
Tú sabes bien y otros ignoran,
lo que tu alma sueña y añora.
Y también sabes lo que tú quieres.
Lo que te halaga. Lo que te hiere:
lo que es hermoso lo que es ruin...
¿Di por qué dudas tanto de ti?

Tú bien distingues, en la palabra,
los mil matices, cuando otro habla.
Lo que es sincero, lo que es mentira.
Cuando hay afecto y cuando hay ira.
Lo que es sencillo. Lo que es jactancia...
¡Quizás por eso es que te cansas!

En sentimientos nadie te engaña;
por ello sufres en tus entrañas.
Por que tú intuyes, al primer golpe,
cuando otro piensa que tú eres torpe.

Pero tú sirves.
Pero tú sabes.
Pero tú puedes.
Pero tú entiendes ...

¡Ya lo verás cuando lo intentes!

miércoles, 4 de junio de 2008

COMO UN AMIGO

Sin tu ser responsable
de mi torpeza
soporta mis borrones
y mi tristeza,
cuando quiero escribir,
y no consigo
expresar lo más grande
que va conmigo.

Y, siendo soberano
por tu nobleza,
mansamente soportas
cuando, con fuerzas,
te oprimo entre mis manos
desesperada,
porque, de lo que quiero
no sale nada.

Y aún, siendo inocente
de mis desdichas,
descargo sobre ti,
mil cosas dichas,
a veces con gran rabia
por mi impotencia,
al escuchar la voz
de mi conciencia.

Tú guantas mis rabietas,
como un amigo,
y, a pesar de pesares
quedas conmigo,
acogiendo paciente
todo el dolor,
que a veces se desborda
en mi corazón.

Tú, jamás te has burlado
de mi ignorancia,
con mis errores tienes
gran tolerancia.
Los secretos que a veces
te he confiado
en tus entrañas guardas
como blindados.

De mis risas y sueños;
en mis sosiegos,
has sido día y noche,
mi compañero.
Un elemento noble
paciente y fiel.
Aunque digan que eres
“sólo un papel ...”

SIEMPRE LO MISMO

Siempre lo mismo...
Yo no lo entiendo
ese misterio
llamado tiempo.

El va deprisa
yo le persigo.
Quiero que quede
quieto conmigo.
Y cuando creo
que al fin le tengo,
el no se para;
sigue corriendo.

Siempre lo mismo ...
Yo no lo entiendo,
a unos les sobra
y yo no lo tengo.

Hay quién exclama:
“!Qué aburrimiento!”
cuando se hace
pesado y lento;
y es que se para
en los momentos,
en que el tenerle
es un tormento.

Siempre lo mismo,
yo no lo entiendo.
¡Unos le matan
y yo le sueño…!





jueves, 22 de mayo de 2008

EVA Y MARÍA


Con gran picardía, aunque no se quién,
se inventó dos mitos, sobre la mujer.
Dos mitos distintos; una ideología
La imprudente Eva y la dulce María.

María era tierna, sumisa, obediente.
Abnegada madre y mujer prudente.
Paciente, sufrida, de frágil belleza,
imagen dulzona e intacta pureza.
¿Fue así de verdad aquella mujer
llamada María, la de Nazaret?

De Eva se ha dicho que fue otro percal;
justo el prototipo de mujer fatal.
Muy hermosa y hábil, poco inteligente
y algo vanidosa. Un día una serpiente
subida en árbol le ofreció astuta,
con miles de halagos, comer de la fruta.
Era una manzana fresquita y crujiente.
Eva, ávida y golosa, la mordió impaciente.

Adán la miraba perplejo a su lado,
y ella coquetona le ofreció un bocado.
Él, que estaba ansioso no lo resistió.
Después culpó a Eva de su perdición.

Y ya desde entonces fuimos responsables;
razón y motivo. Únicas culpables,
que el hombre inocente, noble y genuino,
cometa un desliz o algún desatino.

Y, enterrando fueron, con alevosía,
aquellas que fueron Eva y María.

¿Quién dijo que fuera María blandengue?
Ella fue mujer cargada de temple;
de espíritu afable, dispuesta y valiente.
Que sin gimoteo, asumió su suerte.

Huyó embarazada, parió en un establo,
apeló al poder… Y dijo muy claro,
que el rico sería despedido hambriento
y en cambio los pobres hartos y contentos.
¿Dónde están los rasgos de ser mujer tibia,
cándida y dulzona como nos la pintan?

De Eva, las cosas están menos claras;
lo que de ella cuentan, apenas si es nada.
Que comió la fruta y tentó al marido,
rompiendo la norma de lo establecido.
¿Y si en ese gesto está la advertencia,
para que nosotras tomemos conciencia?

Lo que la leyenda dice con su mito,
podrían ser varios mensajes distintos.
Al final se impuso uno, sin razón;
que Eva fue mujer, que perdió al varón.
Se creó un lenguaje sexista, injurioso.
Haciendo mil chistes de fin tendencioso;
lenguaje no claro que daña, que hiere,
allá en lo más hondo de muchas mujeres.

Y tras de milenios de historia pasada,
aún no sabemos, si es cuento de Ada,
leyenda real o fábula ilustrada.
Fuese lo que fuese, el hecho desvela
que ante normas hechas, ella se revela.
Ese es el pecado, que traen y llevan,
que no le perdonan, a la mujer Eva.

jueves, 15 de mayo de 2008

A MI PADRE

soñador de utopías que,
enseñándome a leer,
me abrió puertas y con su vida
me invitó a la búsqueda de lo justo
...
..
Con el poema en tus manos, bajo la vela del patio;
te sientas y, atentamente, lo vas leyendo despacio.
Quiero que encuentres en él, recuerdos de lo vivido;
un relato justo y fiel, de lo que tu vida ha sido.

Lo que a ella preguntaste, al sentirte incomprendido;
aquello que te impusieron, y lo que hubieras querido.
Lo que aceptaste y negaste, cuando asumiste tu sino;
lo que seguiste soñando, sin encontrar el camino…
Arañaré en mis recuerdos, hasta encontrar escondido
aquello que por lejano, lo damos por no vivido.
Cada momento de ayer, quiero revivir contigo,
para apelar, a quién toque, en tu nombre y en el mío.
En el de todos aquellos que fueron desposeídos,
y los que siguen sufriendo la condena del olvido.
No es verdad ese refrán, para el pobre tan hiriente
que dice que; “cada cual, es herrero de su suerte”.

El canto del gallo a ti, ya te cogía en camino
y regresabas de noche, con el grin, grin, de los grillos.
Alimentando utopías; hablando contigo mismo,
preso de tu soledad, caías en el mutismo.
En tu capacha aceitunas, pan, la navaja y tocino
y una botija de agua, a la sombra del olivo…
Y tú, detrás de la yunta, agarrado a la mancera
de aquel arado de palo, ibas labrando la tierra:
Tierra de terratenientes de la baja Andalucía,
que la daban arrendadas, por no dejarla baldía

Y así seguiste viviendo y así seguiste callando…,
Más nadie pudo impedir, que tú siguieras soñando
el inculcarle a los tuyos; como irle despertando,
las ganas de conseguir, lo que le estaban negando.
Y empezaste a enseñarnos, con un afán desmedido,
lo que con miles de esfuerzos llegaste aprender de niño.
De noche, tras de la cena, ya de trabajar cansinos,
nos enseñaste a leer junto a otros niños, vecinos.
Cuentas de las cuatro reglas; dictados del manuscrito;
leer en la enciclopedia; el corregirnos lo escrito…
Hasta llegar a olvidar, no por falta de cariño,
la importancia de los juegos en la vida de los niños.
A pesar de todo hallo, al escrutar el pasado,
miles de hermosos momentos, vividos junto a lado.

Tras las lluvias otoñales, o tormentas de verano,
arco iris en el cielo y nosotros de tu mano
buscábamos las retamas, para preparar la copa.
Jugábamos en la era, con tu bici o una pelota
hecha de tiras de goma, de alguna cámara rota.

Y en las mañanas de invierno, nos solías despertar
cantado viejas canciones de justicia y libertad.
Encendías la candela, con la torna de las mulas,
para tostar las tostadas, en la era casi a oscuras,
que mi madre una a una, telera en mano cortaba.
Quizás como ceremonia para empezar la jornada…
Con el paso de los días, llegaba la primavera
y con ella, nuevamente, la temporada de briega.
La castra del algodón y el cangueo de seguido;
la chasca que destapara el que quedaba escondido.

Con el verano llegaba también, la siega del trigo
y tú, mientras lo trillabas, nos montabas en el trillo;
entre tus piernas sentados y a tus perniles cogidos,
a fuerza de muchas vueltas, nos quedábamos dormidos...
Haciendo un alto en la trilla, nos tomabas en tus brazos
y nos llevaba de prisa, a la sombra del sombrajo.
¡Arduo destino fue el tuyo! pues la vida te obligó
el ser de tus propios hijos; padre, maestro y patrón…

Hay quienes se atreven, aún, por ignorancia o clasismo,
a censurar la rudeza, o acritud, del campesino:
Acritud, que es la impotencia de ese dolor escondido
del hombre, que sin razón, se le condena al olvido:
Aquel, que por no ceder, ante lo injusto, rendido,
ha de vivir ocultando, un ademán contraído,
ante el zigzag de su vida, porque los años le pasan,
en una lucha constante, a veces, casi sin pausa.
Años que parecen siglos, cuando la vida nos sigue
negando, una y mil veces, aquello que se persigue.

Por ello, disfrutas, hoy, de lo mucho conseguido,
a pesar de los pesares, en tus tres cuartos de siglo.
Que tu vejez sea remanso, de un descanso merecido.
Y, aunque lo empañe la duda, ante un sueño perseguido;
por tantos y tantos seres, sin que se haya conseguido,
confía en que tu meta, no quedará en el olvido.
¡Siempre ha venido el siguiente, cuando el anterior se ha ido...!

(Noviembre 1988)

domingo, 11 de mayo de 2008

LA LUNA Y LOS HOMBRES


En las aguas de un mar contaminado
por residuos echados de basura;
residuos que la mar ponen oscura,
la luna muy coqueta se ha mirado.

Al no verse reflejada ha pensado,
¿Dónde esconden las aguas mi hermosura?
Presintió la verdad desde la altura
y tristemente la luna ha llorado.

Maldiciendo al hombre en su locura,
porque su espejo de agua ha destrozado,
en el que ella soñara su aventura,

vivida con un toro enamorado.
A solas con su pena y su amargura
la luna cabizbaja se ha marchado…

jueves, 8 de mayo de 2008

ES UN DÍA CUALQUIERA


Es un día cualquiera de la semana:
y me toca el reloj, por la mañana.
Lo primero que hago es ir al baño,
que es lo que hacemos todos, al levantarnos.
Una vez terminada, esa premisa,
me voy a la cocina, a toda prisa.
Preparo las tostadas, pongo el café.
La leche con cacao… Hago mi te
y algunos bocadillos, para ellos tres.

El primero que marcha es mi marido.
Los niños desayunan, casi dormidos.
Zalamera mi hija dice a mi oído:
“¡Que no te olvides hoy de mi vestido!”
Su hermano que la oye, salta ligero:
“¡Antes que tu vestido son mis vaqueros!”
El tiempo se les pasa; salen corriendo
y yo llena de gozo les voy siguiendo...

Por fin cierro la puerta, quedo parada.
¡Por dónde empiezo, hoy esta jornada!

Me dirijo a los cuartos; abro ventanas;
recojo la cocina; hago las camas…
Voy temprano a la compra, luego al volver,
ya me siento, dispuesta para coser.

Por fin pongo el vestido para probarlo,
y cojo el pantalón para arreglarlo.
El teléfono suena… Voy enseguida;
porque todo es preciso, en esta vida.
Me piden que no falte a la reunión
prevista, sobre el tema de educación.

Después cojo la ropa para planchar,
la que ayer fue imposible de terminar.
Despacio una camisa, yo voy planchando
y siento que mi alma se va llenando
de preguntas, de siempre, que me atormentan,
sin que jamás le encuentre una respuesta.

Se me ocurre una idea. Me quedo quieta;
tomo corriendo el lápiz y la libreta.
Escribo lo que siento, lo que imagino:
lo que busco, y no encuentro, en mi camino.

Una percha colgada, sin la camisa,
me saca de mis sueños de poetisa;
y la luz de la plancha, roja, encendida,
me recuerda de nuevo mi cometida.

Cierro triste el cuaderno; miro el reloj…
¡Tan sólo falta un cuarto para las dos!
Ligera he de pasar la aspiradora,
y ver si ha terminado la lavadora.

Me voy a la nevera, a la despensa;
preparo la comida, pongo la mesa ...
Ay, de aquellos que dicen cuando se casan.
“Mi mujer no trabaja, se queda en casa”.

Uno a uno, por fin, vienen llegando
y entorno a la mesa se van sentando.
Hablamos de mil cosas, sobre ese día,
ellos cuentan las suyas, y yo las mías.

Mi río de ese dicho ya centenario,
que el ser ama de casa es rutinario,
O de aquella que dice, toda arrogante,
que esto de tener hijos, es aliniante.
Y, a cambio nos ofrecen, en una banda,
el repetir mil veces lo que otro manda.

A veces en la vida sólo es cuestión,
de tomar esos dichos con mucho humor
O, de pararte a solas, y valorar,
¡Y, hacer lo que tú creas que valga más!
...

sábado, 3 de mayo de 2008

A MI MADRE...

...De la que aprendí el sentido de lo práctico y el valor de la discreción.
.
De artesanal procedencia, pasaste a ser labriega.
Dejando sobre la silla, enseres de costurera.
Siendo yo niña te vi, y de mayor te recuerdo:
Sobre tu nuca un roete, hecho de tu pelo negro.
Un delantal a tu talle, cogido con lazo al cuello,
hecho de una cinta blanca, que sujetaba su peto.

A veces amanecías cantando como una alondra
cuando lavabas, a mano, al respaldo de la choza.
Y, mientras ibas dejando la pila vacía de ropa
alegre se oía tu voz, envuelta en aquellas coplas.

Pero no siempre cantabas alegre como la alondra,
que a veces te vi llorar, quizás, una pena honda.
Si ayudabas a extender la greña sobre la era,
el sudor te iba bañando tu cara de tez morena.
Y, nosotros reclamando tu cuidado maternal,
mientras tú a tu faena, no le encontrabas final:
el preparar a los pavos, el afrecho con ortiga,
el biberón al borrego, el atender las gallinas,
el cerdo que se soltaba cuando amasabas la harina;
el horno que se pasaba, el hornillón que no ardía...
Esto te desesperaba, porque así tú no podías
tener el almuerzo hecho, al llegar el mediodía.

De noche, junto a la copa, con un quinqué de torcía,
cosiendo casi sin luz, la ropa interior zurcías.
Remendabas pantalones echándole rodilleras,
y a los calcetines rotos los talones y punteras.
Hábilmente conseguías, pelándote las pestañas,
dejar a nuestra medida, la ropa de gente extraña.

El ganado, el trabajo, la familia que crecía...
Aquella vida del campo, más que vivir fue agonía,
trabajando tierra ajena, que arrendada te cedían.
Tierra negra, limpia y llana; fecunda y agradecida.
Nobleza que te invitó a sentirte campesina.
A ser mujer de tarea, desenvuelta y ahorrativa.
Una orden judicial, vino a matar tu alegría,
tenías que abandonar el lugar donde vivías.
De nada sirvieron pleitos, ni ruegos, al que entendía
sólo la ley de la selva, y ésta le favorecía

Camas y sillas al carro empezasteis a cargar;
y un baúl lleno de ropa, que era todo nuestro ajuar.
Aparejos de los mulos, enseres de trabajar...
Pero lo que más pesaba, era el tener que marchar.

Con alegría infantil, sin captar la realidad,
encima de los colchones, nos pusimos a jugar.
Sobre la rueda del carro la perra triste miraba,
ella sí que comprendía lo que a sus amos pasaba.
Una última mirada…, a ver lo que se quedó;
sólo el palomo moruno que en largo vuelo escapó.

Mi padre sobre las varas, echó a los mulos andar
y mirando hacia el vacío no dejaba de
reinar.
Él vio como tú marchabas, sin volver la vista atrás,
ligera, junto a la galga, por si tenías que ayudar.

Y así fue el final de aquello, pero no nuestro final;
nosotros lejos de allí volvimos a comenzar.
Los recuerdos y añoranzas se llegaron a olvidar,
por no haber fin sin comienzo, ni comienzo sin final.

Y así, a trancas y barrancas, con alegría y penar,
hoy has cumplido setenta, y aquellos que cumplirás.
Lo sé, que ya no son veinte, y que a veces todo cuesta,
pero recuerda tus logros cuando te falten las fuerzas;
que esos recuerdos te sirvan, para gozar de la vida
y no para lamentarte por estar vieja y vencida.
Cada mañana temprano, ves al espejo y te miras
y sal afuera arreglada saludando a las vecinas.
Haz feliz y sé feliz, cada minuto del día;
no dejes que la vejez te arrebate la alegría.
Pues mira que la tristeza, es la peor compañía.
...

miércoles, 23 de abril de 2008

EL PRECIO DE UNA MANZANA

Foto: Jorge Silva
.
(Al niño de la calle)
...
Negro son sus ojos como el azabache
y en su rostro lleva facciones de apache.
Cara y manos sucias y dientes mellados;
su cabello corto, sucio y despeinado.
Su ropa andrajosa, su piel arañada…
Limpia y transparente lleva sólo el alma.

Aguardando acecha, paciente, el momento
de poder coger algo de alimento.
¡Por fin lo consigue y se echa a correr!
Tras él, a su alcance, alguien que le ve.
Las piernas le tiemblan y aligera el paso.
Le hieren las piedras en sus pies descalzos.
Con fuerza le atrapa una mano fuerte;
todo ha sido inútil. ¡Maldita su suerte!

Siente una patada. Tirones de orejas,
le llueven insultos… El, ni una sola queja.
Sabe que está solo, su vida es así.
Su ingrato destino robar o pedir.

Su cuerpo, menudo, le tiembla de miedo
como a una alimaña. Le tiran al suelo
y una bota negra, de puntera fuerte,
descarga con ira golpes en su vientre.
Algo, su garganta de nauseas invade;
todo le da vuelta… ¿Acaso es el hambre?
…Un sabor extraño; ¡es sabor a sangre!

Sus pupilas negras, miran hacía el cielo;
su fiel confidente, su único techo,
de rabias e iras, de risas y juegos;
de noches de frío, soñando con fuego;
de llantos ocultos productos del miedo…
Sus pupilas siguen fijas en el cielo…

Y, de su mano inerte, a la tierra llana,
rodando, despacio, cayó una manzana…

jueves, 17 de abril de 2008

EL JILGUERO ASESINADO


Bandadas de pajarracos negros
lo mismo que cuervos,
volaron sobre Granada
como presagio de infierno.
Horrendos dicen que eran;
negros como sus adentros.
En la Vega de Granada
cantando estaba un jilguero.
Y los cuervos le seguían
en su vuelo al acecho,
porque sus trinos rendían
tributo a gente del pueblo.
.
Como el trovador que canta
a su amada el primer verso,
tenía que andar oculto
por entre los limoneros.
Buscado por peligroso:
¿Por qué le tenían miedo?
Si su arma era la pluma,
la prosa, coplas y versos.
¿Por qué rastrean la Vega
para apresar a un jilguero?
¿Por qué lo sacan del nido
a punta de arma de fuego?
.
Fue en una noche de agosto,
se ignora como lo hicieron,
le arrebataron la vida
antes que prendiera el vuelo.
Más él remontó frontera
de la mano de sus versos
hasta los más escondidos
rincones del Universo.
.
¡Malditos los gavilanes,
aves de rapiña, cuervos!
Que de esa forma tan vil
asesinan a un jilguero:
Un jilguero que cantaba
con unos trinos tan bellos,
que se siguen escuchando
incluso después de muerto.

La luna, que fue testigo,
muda por el mismo miedo,
vio que regaba la tierra
la sangre de aquel jilguero…
Y así acabaron con él;
¡pero jamás con sus versos!
ni con sus coplas cantadas
por las mozas de los pueblos.
Porque las balas no pueden
matar la prosa ni el verso;
Al grito de, ¡fuego!
Sólo pudieron matar su cuerpo.

miércoles, 26 de marzo de 2008

POESÍA Y RIMA

No me dejo intimidar por la censura
del que estudió lo que es poesía;
el centro en mi poema es lo humano.
Su vida, su dolor y no la rima

Harta estoy de leer rimas perfectas,
laureando este mundo de mentiras;
cantándole al sendero florecido.
Y ocultando la maleza en él nacida.

Si le cantas a los bosques y llanuras;
a los montes cubiertos por encinas;
y se le expolia sin tregua ni pudor.
¿De qué sirve la belleza de la rima?

Si se canta a los mares, que hoy son pozas
donde echan toda clase de inmundicias;
que exterminan la vida que allí nace.
¡Es un sarcasmo la belleza de la rima!

Si enalteces el derecho al trabajo,
cuando a millares de seres se les priva;
y a otros tantos con el se les oprime.
¡Es perversa la belleza de esa rima!

Si se canta al soldado en su altruismo
en una guerra que hacen homicidas;
donde dejan la vida tantos seres.
¡Es grotesca la belleza de esa rima!

No es mi fin hacer bellos poemas
Es denunciar a gritos la injusticia.
Por ello, poeta, no te extrañes,
si no encuentras en mis versos a tu rima.

No pretendo negar lo que supone
el extasiarse con bellas poesías.
¡Sólo afirmo que poeta es también
el que canta apostando por la vida!

martes, 18 de marzo de 2008

Hay mil razones...

Hay mil razones…
Lo se, que hay mil razones
para lanzarse en manos del vacío.
Para ir a la arrastra
de la inercia
ó dejarse llevar por el hastío.

Hay mil razones…
Lo se, que hay mil razones.
Que nos roban los sueños,
la energía…
Que nos hacen la esperanza
cien pedazos
y nos hacen pensar
que esto es mentira.

Hay mil razones…
Lo se, que hay mil razones;
porque yo,
como tantos, he sentido;
El miedo, la rabia,
la impotencia…
y la duda,
incluso ante el amigo...

Pero existen otras tantas
mil razones:
El amor, la esperanza,
el buen amigo…
que te invitan, te acompañan
o te empujan
a buscar y a encontrar
nuevos caminos.

viernes, 14 de marzo de 2008

ENTERRANDO SUEÑOS


En el telar del amor,
que día a día tejemos,
vamos quitando colores
hasta dejarlo de negro.

El tiempo pasa, y nosotros
vamos pasando con él,
desandado torpemente
lo que anduvimos ayer.
Sin saber, como ni cuando,
ni cual fuera la razón.
Ni quién tuviera la culpa
se comienza entre los dos;
a, sin querer, convertir
en pesadilla los sueños.
En reproches y censuras
los idílicos momentos.
En críticas y desganas
las caricias y los besos.
La fuerza de la ilusión
en fuertes desasosiegos.

El fuego de las pupilas,
se vuelve cristal de hielo.
Y la calida palabra
en fría espada de acero
La confianza en dudas;
y las dudas en recelos.
Sin que se acierte explicar
tan insondable misterio:
Soñamos con ser felices;
pero en nuestra ofuscación;
diciendo ser los mas listos
y dueños de la razón,
jugamos a matar sueños;
y con ellos, el amor.
Sabiendo que sin soñar
se nos muere la ilusión.

Curioso es, que una vez,
Enterrado AMOR Y SUEÑOS,
nos sorprenda el no poder
decir como ayer; ¡Te quiero!

miércoles, 12 de marzo de 2008

YA LO VES


Ya lo ves ...
lentamente dejamos de ser
lo que fuimos antes.
Nuestras sienes
se nos vuelven canas;
Nuestros ojos
son menos brillantes.

Sin querer,
ya se empieza a sentir,
en el ser,
huellas del cansancio
y creemos que la vida
camina deprisa,
aún yendo despacio.

Empezamos,
a dudar y dejar de soñar
por los desengaños.
No, yo no digo que sea la vejez,
pero son los años.

Ya lo ves,
junto a ti he soñado una vez
cambiar este mundo.
Y después,
junto a ti, también, desperté
del sueño fecundo.

Grande fue,
la alegría dentro de mi ser
en mi más profundo;
al saber,
que en el sueño
y el despertar
estuvimos juntos.

Y supimos,
que el enigma del mal
y del bien,
caminan unidos.
A pesar de ello
nos dice el sentido,
que el soñar
en cambiar este mundo
no es tiempo perdido.
Pobre aquél,
que la vida la pasa despierto
creyendo saber
los misterios,
que nos interrogan.

Aún sin querer ...

martes, 11 de marzo de 2008

A LA MUJER DE SUR, en el día de la mujer

¡A ti mujer del sur,
a ti te canto,
a tu risa de ayer
hoy hecha llanto!

Al aire de tu cuerpo,
con garbo andando.
A tu boca de carmín,
siempre cantando.
A tu enagua de flores,
pura quimera;
que contigo anunciaba
la primavera.
A tu talle de avispa
tan deseado.
Al clavel, en tu pelo,
“marisalado”.
A tu negra melena
dejada suelta,
o marcada con ondas
peinada tensa,
ornada con orquillas
y jazmín blanco.
A tu cara lavada
oliendo a nardo:
a la puerta cosiendo
al fin del día,
mostrabas a los mozos
tu lozanía.

Más todo fue distinto
desde aquel día,
cuando un mozo te dijo
que te quería.
Y te llevó al altar
de blanco velo,
justo a los nueve meses
vino el primero.
Después vino el segundo
luego el tercero ...
Tú no querías tantos,
pero vinieron.
Con el canto del gallo
te amanecía,
preparando pañales,
un nuevo día.

Te olvidaste de ti;
de tu alegría,
el quehacer de la casa
te lo imponía.

El carmín de tus labios
se fue fundiendo,
en una mueca triste
que fue naciendo.
Y aquel pelo ondulado
que habías tenido,
lo peinabas tirante
en recogido.
Tu cintura perdió
todo su aire;
tan sólo el delantal
marcaba el talle.
Te vestías de oscuro
como anunciando,
que tu alegría de ayer
se iba apagando.

Ya te sobraba todo:
nada importaba,
tan sólo tu familia
te preocupaba.
Atender a los hijos,
planchar la ropa,
tenerlo todo a punto,
ser buena esposa ...
Lo del resto del mundo
no iba contigo,
aquellas eran cosas
de tu marido.

Se fue poniendo blanco
tu negro pelo,
que a menudo cubrías
con un pañuelo.
Y tu risa de ayer
se volvió llanto
cuando todos tus hijos
fueron marchando.
Quedaste en el pueblo
llorando a solas,
hoy sólo su retorno
es lo que añoras.

Con tu espalda encorvada
Y el pelo cano,
aguardas impaciente,
cada verano.
Preparando el ropero,
sueñas despierta.
¡La llegada de ellos
está en la puerta!

Y la vas anunciando
con regocijo:
“¡La semana que viene
llegan mis hijos!”

Preparas dormitorios
con ilusiones,
deshollinas los techos,
sacas colchones.
Acumulas vianda;
pones el guiso.
Por si se presentaran
sin previo aviso.

Escuchas como pitan.
¡Es la bocina!
Después oyes las voces
de las vecinas.
Corres hacía la calle;
los ves radiantes:
y empiezas a sentirte
igual que antes.
Tu semblante se alegra,
tus ojos brillan,
tu boca ríe fuerte ...
¡Qué maravilla!
Tomando entre tus brazos
a un nietecito,
en silencio das gracias
al Dios bendito.

Y por unas semanas
tu llanto es risa,
pero ... ¡pasan tan pronto!
como con prisa.

A ti mujer del sur
A ti te canto,
a tu risa de ayer
hoy hecha llanto.

¡A ti que cuando joven
luciste tanto,
que fue como quemar

todo tu encanto!

viernes, 7 de marzo de 2008

AÚN SIENDO EXTRANJERA

Mi piel es oscura,
mi cabello negro
mi lengua distinta;
y es verdad que vengo
de un lugar lejano.
Más, quieras o no quieras,
yo soy como tú,
aún siendo extranjera.

Como tú yo río,
e igual que tú sueño.
Como tú trabajo,
amo, lloro y pienso.
A mi alma igual
que a la tuya duele
el desprecio ajeno;
di por qué no quieres;
di por qué te niegas
a ver lo evidente;
que somos iguales
siendo diferentes.

Aunque tú te creas
distinta, mejor;
a ti, igual que a mí,
te asusta el dolor.
Te asaltan los miedos.
Te aturde la pena.
Te aterra la muerte;
el hambre, la guerra…
Si sientes los miedos
y anhelos que yo;
¿en qué eres mas digna?
¿en qué superior?

Lo que nos distingue,
hoy entre las dos,
son tus prejuicios;
es tu sin razón.
Pero…, aunque no lo quieras,
¡Eres como yo!

miércoles, 5 de marzo de 2008

Yo quise tener de niña

Yo quise tener de niña
y por quererlo soñé
mil lápices de colores
y un gran montón de papel,
donde pinté muñequitos
que en mi habitación colgué;
después me puse muy triste
cuando yo me desperté.

Yo quise tener de niña
y pienso que era normal,
unos vestidos bonitos;
muñecas para jugar;
lindos globos de colores
para poder explotar,
y que hubieran hecho ¡BOOM!
para poder asustar
a mi hermana más pequeña,
que no me dejaba en paz.

Yo quise tener de niña,
y me moriría de ganas,
unos zapatitos nuevos
que no fueran de mi hermana.
Que mis botas no tuvieran
las suelas tan desgastadas,
para meterme en los charcos
a chapotear el agua
sin miedo a que me riñeran
porque volvía mojada.

De niña quise tener.
Y no lo tuve jamás:
una clase con pupitre;
pizarras para pintar;
una escuela con un patio
donde pudiera jugar...
Un maestro bonachón
con humor para escuchar
y comprender las historias
que me solía inventa.

Estas son todas las cosas
conque de niña soñé,
más todas me la negaron
no me preguntéis por qué.
Quizás es que sueñe mucho:
porque hoy, como mujer,
sigo soñando mil cosas
que nunca llegaré a ver ...

martes, 4 de marzo de 2008

La Comunidad Cristiana Popular de Lebrija se pronuncia ante la actitud de muchos Obispos españoles


El amor, el estar al lado del que sufre y el perdón, son exigencias cristianas a las que quedan condicionadas las distintas expresiones de la fe. En nuestro intento de ser fieles a esas exigencias no podemos entender la actitud hostigante de los Obispos a la política del actual Gobierno ni su recomendación de voto para las próximas elecciones.

Lógicamente reconocemos su derecho a opinar, criticar y rechazar medidas políticas. La fe no es una opción privada, que se limita al ámbito de lo religioso. La fe es una opción individual, pero con proyección colectiva, que nos compromete en la defensa de la dignidad humana.
Desde ese principio cristiano, los obispos, como todo creyente, tienen derecho y obligación de censurar las políticas que atenten contra las personas.
A lo que nadie tiene derecho, tampoco los obispos, es a considerarse los portadores de la verdad absoluta. Ni a manipular los hechos. Ni a pretender imponer sus criterios religiosos en una sociedad laica. Ni a hablar en nombre de muchas otras Comunidades Cristianas en las que la defensa de la vida, la familia y los derechos humanos, la entendemos como algo mucho más amplio y comprometido.

Nosotros creemos que los auténticos enemigos de la familia son; Los contratos basura, las jornadas interminables, los salarios míseros, los accidentes laborales, la especulación con la vivienda, la exclusión social, la pobreza, la violencia, la necesidad de emigrar, el hacinamiento en viviendas precarias... Estos son los factores que niegan el espacio y el tiempo a la familia. Los que la dividen, y condenan a la incomunicación, a la precariedad, y a la separación forzada:
Estos son los peligros reales que amenazan a la familia y los derechos humanos; estos, y no el divorcio, el aborto condicionado y el matrimonio homosexual.

Nosotros también apostamos por la familia. Y no lo hacemos desde la teoría, sino desde la práctica y afrontando sus dificultades, esforzándonos en vivir, y educar sobre los valores del amor, el respeto, la tolerancia, la solidaridad, el entendimiento y la responsabilidad personal.
No reconocemos el divorcio y el aborto, como la solución fácil a comportamientos irresponsables. Pero el amor cristiano no puede, ni debe ser juez de quién por circunstancias adversas, se vean forzadas/os a ello para solventar mayores sufrimientos. No se puede exigir a nadie a que eternice el infierno de unas relaciones rotas y, mucho menos, en situación de maltrato.
El dolor y la zozobra de las mujeres que se ven forzada a abortar; el sufrimiento de las parejas a quienes se les rompen sus sueños y la incertidumbre de las persona que, en un clima de adversidad, deciden hacer publico su amor a otra persona del mismo sexo, merecen el apoyo, y no la condena, de una Iglesia que predica el amor y la cercanía al que sufre.

La legitimación de la pareja homosexual, la oficialidad del divorcio y la despenalización del aborto,- en determinadas condiciones-, no hace más que hacer oficial lo que se ha venido haciendo a escondidas a lo largo de la historia. Un comportamiento que ha traspasado, en no pocas ocasiones, el seno de la propia Iglesia, por lo que cabe preguntarse si, para los obispos, el pecado está en los hechos o en hacerlos públicos.
Así mismo, no entendemos la recomendación a que no se vote a un partido, que dialogue con terroristas para que depongan su actitud violenta. Como debate político se podría medio entender pero… cómo llamada desde el evangelio… ¿Dónde queda el compromiso por la paz y el perdón cristiano?

Para terminar, una última pregunta a la Conferencia Episcopal: ¿Saldrán ahora a la calle para defender los derechos humanos contra la propuesta del PP, en política de emigración?

El pecado de los Obispos no es el opinar sobre política, a ello tienen derecho como todo ciudadano, su pecado es; manipular los hechos; pretender cambiar el sentido de la moral cristiana y, a la hora de decantarse por el voto, anteponer la defensa de sus privilegios a la política social y a la concordia ciudadana.

jueves, 31 de enero de 2008

¿ES LA VIDA SÓLO UN SUEÑO?

“¡La vida es sólo un sueño!” Dijo Calderón de la Barca. Un sueño del que se va despertando por etapas, y gracias a ello se tiene la fuerza necesaria para mirar al futuro. Porque son los sueños lo que alimentan la esperanza de que, alguna vez, nuestras metas se harán realidad.

Las personas gastamos o recibimos parte de nuestra energía al soñar. Pasamos la mitad de la vida soñando y esperando un mundo más llevadero, más armónico, más justo…
Soñamos en nuestra infancia; en nuestra adolescencia; en nuestra edad madura, en la vejez… Soñamos con conseguir metas; con cambiar sistemas; con ser solidarios. Soñamos con hacer carrera, con tener un trabajo, con ser independiente… Soñamos con enamorarnos y con enamorar, con fundar una familia, con tener hijos… ¡con ser feliz!

En cada instante del día nacen y crecen en nosotros nuevos sueños, pero la realidad económica, familiar y laboral nos obliga a irlos postergando para mas tarde….
Vamos soñando y despertando alternativamente. Viviendo y desviviendo con cada nueva experiencia y es la esperanza en el mañana lo que nos da la fuerza para afrontar el presente. Presos en las obligaciones, y en el estrés de la vida moderna, miramos a la jubilación como el momento idóneo para recuperar lo que el presente nos va negando.
Hacemos planes y perfilamos lugares, y detalles a años de distancia y, a fuerza de acumular ilusiones para el mañana, descuidamos el presente.
Le convertimos en un laberinto de responsabilidades y deberes. Entramos y salimos sin apenas tomar conciencia de aquellos que aguardan nuestra presencia con ilusión: padres, pareja, hijos, amigos… Todos nos esperan; todos nos esperamos, unos a otros, para conversar, para comunicarnos, para acercarnos entre sí… Pero el tiempo corre en contra nuestro, sin que apenas tomemos conciencia de ello.
Perdemos la costumbre de escuchar; de conversar; de pensar; de estar en silencio; de crear; la costumbre de ocuparnos en la búsqueda y el encuentro consigo mismo y con el otro.

Ocupados en las cosas importantes ignoramos etapas y vivencias irrecuperables; Vivimos lo ordinario sin descubrir que los recuerdos transforman ese “ordinario” en extraordinario. Porque, son las pequeñeces lo dan sentido y dicha a lo largo de la vida.

En medio de ese trajín de sueños y zarandeos, llega el momento de la liberación laboral y… Entonces el paraíso soñado a años de distancia, se transforma para muchos en especie de claustro. Un reclutamiento forzoso, en el que no saben que hacer con el tiempo. Quizás, porque nos pasa como a las aves que, cuando son liberadas después de años enjaulada, ya no pueden volar por haber perdido la costumbre.

Es el momento en que se mira atrás y se añora la época en que, el trajín del día a día, nos permitía la huida de nosotros mismos para descargar sobre las circunstancias, el origen de nuestras insatisfacciones. Y…, entonces, surge la pregunta; ¿Es la vida un sueño o es el soñar lo que nos da la vida? Yo no lo se, pero me asomo a esta ventana con la esperanza se seguir soñando, y volar a través de ella al resto del mundo.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

ELLA Y ÉL = A UNO

Ella es espontánea
e imprevisible.
Lograr dominarla
es casi imposible.
A veces coqueta
y melosa te halaga
y otras te atraviesa
igual que una espada.
Es inoportuna,
fiel y traicionera;
es hábil y torpe,
pesada y ligera.

Cuando tú la crees
tu fiel aliada,
se esfuma y te deja
sola en la estancada.
Ella es juguetona,
cortante y afable;
fogosa y prudente…
¡ella es vulnerable!

El, es como ella.
Ágil, pintoresco,
confuso, elocuente,
tajante, grotesco.
Alegre, pedante,
rebelde, sumiso,
grandioso, ruin,
firme e indeciso.
Ameno, aburrido,
manso, violento,
servicial, huraño,
despectivo, atento…

Los dos viven presos
en ese bagaje:
ella es la palabra
y él es el lenguaje.
Lograr dominarles
en todos sus giros
es un privilegio
de un par de elegidos

lunes, 17 de diciembre de 2007

el bramar de las olas













Quedémonos esta tarde
tumbados en la playa.
¿Qué nos puede importar
que el tiempo se nos vaya?

Que la tarde se extinga
misteriosa y callada.
Ven, reclina tu cabeza
aquí sobre mi falda.

No rompas el silencio
con vacías palabras.

Deja que hablen por ellas
el rumor de las aguas;
el canto de los pájaros;
el silbar de los vientos;
la fuerza imaginaria
de nuestros pensamientos.

Que en esta tarde quiero
estar contigo a solas;
y oír sobre las rocas
el bramar de las olas;
Sentir como la brisa
acaricia mi pelo
y ceñirse tus brazos
entorno de mi cuerpo.

Ver como el sol se esconde
Discreto tras las rocas,
para no ver perderse
mis labios en tu boca.

Para no ver fundirse
tu cuerpo, con mi cuerpo
ni tu mirada ardiente
hecha de amor y fuego.

Para no ver tus manos
jugar con mis enaguas;
mientras galante el viento

sigue meciendo el agua ...

sábado, 15 de diciembre de 2007

La prohibición del pañuelo y velo a la mujer musulmana; ¿Liberación o desafío?

En Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido… se viene debatiendo el prohibir a las mujeres de religión islámica el que lleven velo en lugares públicos, de forma especial, al recibir o impartir clases en las escuelas.

Es terrible el que estas mujeres sean obligadas a cubrirse con velo o pañuelo en contra de su voluntad y que sigan existiendo “culturas”, normas ó hábitos, que humillen o infravaloren la dignidad femenina. Pero si la preocupación de estos países por la liberación de la mujer musulmana fuera real, tendrían que implicarse en asuntos de más envergadura; el velo o pañuelo no es más que un signo exterior, consecuencia del estado de opresión en que viven estas mujeres. El poner el acento en el signo del velo,- y permanecer indiferente ante su suerte-, es seguir limitando la identidad femenina a su cuerpo.

Esta prohibición además, pondría a la mujer musulmana en una encrucijada entre la ley del país en el que reside y su tradición religiosa y cultural. El despojarse del velo le llevaría al desafío abierto con su padre o esposo que no aceptarían leyes extranjeras que determinen la conducta de sus mujeres. Y ellas, tendrían que elegir entre la ley y la familia. El crear leyes para personas que no son libres para cumplirlas es, además de un absurdo, un sarcasmo y una gran osadía: ¿No son suficientes los obstáculos con los que estas mujeres tropiezan a diario en su desarrollo personal, para que además le condicionen su acceso al campo de la enseñanza y la cultura, por llevar velo o pañuelo?, ¿No sería mas digno, más justo, mas ético y mas liberador, el apoyar y fomentar su presencia en la vida cultural, -sin velo o con él-, en vez torpedearle la participación en la escuela?. La simple prohibición del velo no les abre las puertas a la emancipación; Es su incorporación a la vida cultural, su emancipación, lo que les conducirá a la liberación del velo. Un velo para el que no fueron consultadas para imponérselo, ni ahora para planear su prohibición.

Aunque parezca paradójico, esta imposición, además del rechazo de los hombres islamistas, puede provocar el rechazo de muchas mujeres afectadas. La identificación con la cultura en que crecemos es casi inevitable porque, aún siendo opresora e injusta, es ahí donde se fraguan los criterios morales que sostienen nuestra identidad. Un rasgo aún, mas acentuado entre los emigrantes, por proceder de pueblos apartados y periferias urbanas, por lo tanto, de entre los colectivos mas oprimidos y marginados. No es nuevo el que los humanos terminamos identificándonos con nuestra propia miseria y, por la fuerza, ni el mismo mendigo se deja despojar de sus harapos.

Me imagino que como toda mujer, la musulmana también sueña con su emancipación; con ser dueña de si misma; con que llegue el día en el que llevar el velo o no llevarlo, sea una elección suya y no de otros… Pero en un estado de opresión que le impida armonizar vida familiar y cultural, los miedos podrán más que los sueños y estos serán sacrificados en pos de “la paz del hogar”. Si queremos ayudarles a emanciparse apoyémosle en sus reivindicaciones; hagámoslo con sensibilidad, respeto y generosidad pero sin convertirnos en conciencia de sus necesidades.

La labor de Occidente es,- y hoy está muy lejos de serlo-, sumarse al proceso de democratización de estos países por muy lento que sea. Empujando y tirando del carro pero sin pretender dirigirlo porque cada país tiene el derecho a hacer su propio camino hacia la democratización. Un camino que,- como hoy se lleva decir-, será; largo, duro y difícil; pero que se andará.

La democratización de un país, nunca llegará por imposiciones o prohibiciones de unos sobre otros: sino que ha de crecer desde el interior de cada persona y de cada país; de lo contrario no será un acto de liberación, sino una nueva forma de sometimiento que no conduce a ninguna parte; experiencias recientes son la caída de los países del Este, la invasión de Afganistán, de Irak…

Estamos en un momento de cruces de pueblos, culturas y religiones. La afluencia de emigrantes de otros lugares a Centro Europa, nos confronta con culturas de distintos hábitos y normas de convivencias, pero si miramos con objetividad a nuestro pasado inmediato, encontraremos bastantes semejanzas entre sí. El escritor galés, y español de adopción, Ian Michael, decía en una entrevista en El País Semanal, (14.1) que España “ha cambiado más en los últimos veinte años que en siglos y siglos”. ¿Por que no confiar en que en estos países se pueda dar ese mismo fenómeno?

Hace “tres días” que, en la España del nacional catolicismo, convivíamos con normas y cánones de la decencia femenina, que hoy no entenderíamos. El callar y asumir normas y hábitos impuestos era nuestra obligación, y el revelarnos a ello, una opción de alto riesgo. Las cosas cambiaron gracias a distintas razones y conglomeraciones de cosas, pero no por imposición. Por imposición se sufre la opresión, pero no se goza de la libertad. Los sentimientos no se transforman doblegándolos, sino ampliándolos; y libre, sólo será aquella persona que aprende a decidir por sí misma y se sepa respetada al hacerlo.

No cometamos el absurdo de creernos que siempre fuimos lo que ahora somos, ni lo que actualmente somos, es como tiene que ser el resto del mundo. El compromiso de Occidente por la democratización del Islán, a de ser algo mas que expolios, bombardeos, invasiones y leyes para imponer nuestros criterios y nuestra verdad, como única y absoluta. Urgen puentes de convivencia que pongan en evidencia el fundamentalismo opresor de las sociedades islámicas y la trivial prepotencia de Occidente. A partir de ahí, todos creceremos en dignidad.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

las paradojas de la vida

Tras el genocidio de 1994 en Ruanda, entre tutsis y hutus, se crearon unos tribunales populares que confrontaron a víctimas y agresores para que a través del perdón, hicieran posible la convivencia en un país donde se asesinó a más del 11% de la población. El reconocimiento del crimen y pagarlo con trabajos a favor de la comunidad, es condición para el perdón. Hace unas semanas, en un programa televisión, pude seguir uno de esos juicios...
Estaba compuesto por un amplio grupo de personas, entre ellas, alguna con responsabilidad oficial, una víctima superviviente y un instigador del genocidio. El juicio se celebraba al aire libre; unos sentados en el suelo y otros dando cortos paseos observaban el careo entre los afectados.
La víctima era una mujer a la que la guerra le había arrebatado a sus cinco hijos menores y su marido. A pesar de los testigos, el asesino negaba su participación en los hechos y la mujer se negaba a perdonarle si no reconocía su culpabilidad.
La víctima, una mujer fuerte, de rostro tenso y voz contenida, insistía en que; “si él no reconocía su culpabilidad y le decía donde estaban enterrados los cuerpos, no podría perdonarle. Ella podría admitir que “el demonio le hubiera podido”, pero ahora tenía que asumir su culpabilidad. Sólo así podría ella intentar perdonarle y superar rencores, pero si le seguía negando lo que ella y otros habían visto, no le podría perdonar jamás”.
El hombre termina confesando y ella posteriormente, pide que la llevase a la fosa donde los había enterrado. Los dos se dirigen a la fosa, acompañados de otras personas que excavan la tierra, y cuando sacaron los restos, la mujer se agachó y lloró. Después se levantó diciendo: “Ahora que ha confesado y yo he recuperado los cuerpos; ahora que puedo darle sepultura y llorar en sus tumbas, creo que podré perdonar y, aunque no lo olvide, lo superaré”.

Aquellas palabras me trasladaron a la paradoja vivida recientemente en España con el debate que se ha levantado sobre la aprobación de la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica.
A sido realmente paradójico que, mientras se responsabilizaba y culpabiliza al Gobierno de remover el pasado con la aprobación de la citada ley, en Roma se beatificaran a religiosos/as asesinados desde el bando republicano. Ambos actos han pretendido lo mismo: el reconocimiento de unas vidas sacrificadas por la barbarie de una guerra civil, pero para ver lo que les distingue hemos de remitirnos a la historia. Desde el convencimiento de que el valor de la vida y la dignidad humana es igual en toda persona,- al margen de la ideología, pensamiento, religión o clase social a la que pertenezca-, me gustaría entran en el debate a la luz del testimonio de aquella mujer ruanesa.

Todos sabemos que las personas asesinadas o perseguidas por el bando republicano, recibieron el reconocimiento de víctimas inocentes, sacrificadas por "la libertad de España". Sus familiares pudieron, y lo hicieron con creces, repudiar a sus adversarios y algunos, vengar a sus victimas. Pudieron y lo hicieron con todo el derecho y libertad: llorar su dolor y honran a sus muertos. Pudieron enterrarlos dignamente y visitar sus tumbas. En una palabra; los nacionales caídos,- entre ellos los religiosos beatificados en Roma-, fueron reconocidos por la historia como víctimas y mártires de una injusta y fratricida guerra civil. Pero los asesinados y perseguidos por los nacionales no corrieron esa “suerte”: Ellos pasaron a la historia como gente incontroladas presas del odio y del rencor.
Los que sobrevivieron a la guerra fueron apartados de los cargos públicos y puestos de influencias. Fueron inhabilitados en sus carreras, forzados a exiliarse, a esconderse y a renegar de sí mismo para evitar ser perseguido, humillados, excluidos o fusilados.
Hubieron de esconder su dolor, ahogar su llanto, agachar la cabeza y guardar silencio. No pudieron visitar las tumbas de sus muertos por no conocer ni el lugar donde fueron enterados... La historia los juzgó como criminales y nadie tuvo que arrepentirse ni pagar por sus vidas.

Así se vivió la posguerra y así se escribió y se contó la historia. Pero muchos supimos desde el principio, - y otros con el paso del tiempo-, que la verdad fue distinta.La Republica fue un gobierno, democrática y legítimamente elegido, derribado por un violento “levantamiento nacional”. En ese descarnado enfrentamiento se cometieron atrocidades por ambos bandos. El historiador británico e hispanista, Huhg Thomas cuenta “la forma en que se llevó a cabo la rebelión militar y como reaccionó el Gobierno provocaron un total desenfreno; en una zona se fusilaban a maestros de escuelas y se quemaban Casas del Pueblo, y en la otra se fusilaban sacerdotes y se quemaban Iglesias”. Una barbarie compartida pero… el que ganó, escribió la historia como quiso y a los perdedores les tocó ser testigos mudos.

Esa historia tergiversada, esa patraña mantenida durante casi cuarenta años ha hecho que moralmente fuera necesaria la rehabilitación de su memoria. Una ley que no pide venganza; que no pretende despertar rencores; que no quiere dividir a España... Esta ley pide el reconocimiento de los que nunca fueron reconocidos: El que sus familiares sepan donde están, el que puedan llevarle flores a sus tumbas, el que se proclame que no fueron criminales sino víctimas que, su delito fue apoyar, militar, o simpatizar con un partido democrático que gobernaba legítimamente elegido por mayoría. Un Gobierno al que sólo la voluntad ciudadana en las urnas, estaba legitimada para castigar sus errores y echarle del poder.

La forma como se ha contado la historia ha exigido, aunque sea con retraso, la creación de una ley que dignifique a quienes se les robó su dignidad y su memoria. El gesto de la ley es igualar a las víctimas de ambos lados. La beatificación de víctimas de un sólo bando, ha sido la selección de algunos entre todos.
Esta selección, hecha entre los religiosos asesinados, se ha justificado diciendo que; “los que han sido beatificados fueron asesinados por su creencia religiosa y los asesinados por los nacionales fueron por su opción política”, supuestamente al lado de la Republica; una forma de mantener la división entre buenos y malos. Asumiendo el riesgo a equivocarme creo que,- salvo algún caso-, los religiosos muertos en ambos bandos, fueron asesinados por su identificación ideológica o política y no por su creencia.
Para nadie es un secreto el que la Iglesia, con el Cardenal primado Isidro Gomá a la cabeza, se puso,- por miedo o identificación-, al lado de los nacionales. Una postura que fue reconocida y hecha pública, por la propia Iglesia, en la carta de adicción al Régimen, firmada el 1 de julio del 1937 por todos lo obispos españoles, excepto por el de Victoria y el de Tarragona.
Con el escenario descrito se hace difícil saber el motivo por el que fueron asesinados; de hecho, la mayoría de las veces no hubo ni se necesitó tal motivo para hacerlo.

Muchos se asombran, de que a estas alturas no se haya perdonado ni olvidado y que se “reabran debates que parecían superados”. Algo que nunca estuvo abierto, no se reabre, simplemente se abre. Los crímenes de la guerra civil no se han sido debatidos: primero se “monologaron” y después, se le echó tierra para evitar la confrontación. Pero… según el testimonio de aquella mujer ruanesa así no se puede perdonar. El debate y reconocimiento publico de la culpabilidad, es el único camino, según ella, que puede conducir al perdón y con el tiempo a la concordia; que nunca es el olvido.
Con estos antecedentes, la beatificación en Roma ha sido interpretada desde dos puntos de vista distintos: Uno, los que piensan que la Iglesia se ha ratificado del lado de quien estuvo y al lado de quién permanece. Otros, que creen que ha sido un acto que la izquierda debiera haber aprovechado para pedir perdón a la Iglesia por la persecución de que fue victima.
La verdad es que el perdón es un valor que dignifica al que lo pide y al que lo otorga. Pero pedir perdón y perdonar,- además de un valor humano,- sobre todo es una exigencia cristiana y la Iglesia se podía haber adelantado a ello.

Con esta reflexión he querido participar en el debate abierto y expresar, desde mi fe, mi profundo pesar ante muchas declaraciones oídas en estos días. Porque, ahora no es el momento de seguir hablando los que siempre pudieron hablar y lo hicieron; ahora es el momento de reconocer y dignificar a los vejados por la historia. Por supuesto que se debe hacer con respeto, condura y veracidad, pero también con el derecho que otorga el haber sido difamado, humillado, y obligado a callar durante tantos años.