jueves, 17 de abril de 2008

EL JILGUERO ASESINADO


Bandadas de pajarracos negros
lo mismo que cuervos,
volaron sobre Granada
como presagio de infierno.
Horrendos dicen que eran;
negros como sus adentros.
En la Vega de Granada
cantando estaba un jilguero.
Y los cuervos le seguían
en su vuelo al acecho,
porque sus trinos rendían
tributo a gente del pueblo.
.
Como el trovador que canta
a su amada el primer verso,
tenía que andar oculto
por entre los limoneros.
Buscado por peligroso:
¿Por qué le tenían miedo?
Si su arma era la pluma,
la prosa, coplas y versos.
¿Por qué rastrean la Vega
para apresar a un jilguero?
¿Por qué lo sacan del nido
a punta de arma de fuego?
.
Fue en una noche de agosto,
se ignora como lo hicieron,
le arrebataron la vida
antes que prendiera el vuelo.
Más él remontó frontera
de la mano de sus versos
hasta los más escondidos
rincones del Universo.
.
¡Malditos los gavilanes,
aves de rapiña, cuervos!
Que de esa forma tan vil
asesinan a un jilguero:
Un jilguero que cantaba
con unos trinos tan bellos,
que se siguen escuchando
incluso después de muerto.

La luna, que fue testigo,
muda por el mismo miedo,
vio que regaba la tierra
la sangre de aquel jilguero…
Y así acabaron con él;
¡pero jamás con sus versos!
ni con sus coplas cantadas
por las mozas de los pueblos.
Porque las balas no pueden
matar la prosa ni el verso;
Al grito de, ¡fuego!
Sólo pudieron matar su cuerpo.

2 comentarios:

Conral dijo...

Querida Antonia, si Federico hubiese leído tus versos te hubiese dado un beso. Me he quedado impresionada por la belleza, por lo que transmites de forma tan sencilla. Me gusta tu poesía. Gracias por traérnosla aquí. Gracias por compartir.
Un abrazo.
Conchi

desde Lebrija para el mundo dijo...

Gracias Conchi, ya sabes lo mío son
romances y poema vivos.

Besos