domingo, 9 de noviembre de 2008

EXPIRAR DE VIOLENCIA


( ante la guerra del golfo)


Lo que presiento siembra en mi ser
miedo y espanto.
Mi angustia anuncia la hora fatal
del ultimátum.

En la mesilla miro el reloj.
¡Las cinco y veinte!
Con fuerza extraña late mi pecho
y, allá en mi mente
tantas preguntas en el vacío
que, casi inerte,
queda mi cuerpo sobre la cama.
Y, nuevamente,
vuelvo mis ojos hacia el reloj:
¡seis menos veinte!

Cuanta locura incontrolada
se está tramando.
Cuanta arrogancia y crueldad
amenazando
sobre la tierra. Sobre una gente,
que en su ignorancia,
callan o aplauden a los colosos de su
de su desgracia.

Absurdo orgullo. Necia soberbia
la del valiente.
Que en desafío es homicida,
sin ser consciente
que el expirar de violencia
es inminente.

Avanza el tiempo… ¡El reloj marca
las seis en punto…!
Estremecida por los presagios
mis manos junto.

La magnitud de ese momento
me hace impotente…
¿Qué ocurrirá, en adelante,
en El Oriente?

2 comentarios:

Conchi dijo...

Muy bueno tu poema, Antonia, como todos. Aquí nos cuentas el sufrimiento y la pesadilla que se avecina ante una guerra anunciada. Y esa pesadilla aún sigue, esa ya no se borra.
Un abrazo, amiga. Espero que estéis bien.
Conchi

desde Lebrija para el mundo dijo...

La verdad que eso de la guerra es una constante en la humanidad, sól que hay unas que suenan y otras no.
Es posible que hoy, me encuentre con los amigos de Marchena. Tenemos pensado asistir a la manifestación programada, a las 17 horas en todas las ciudades de provincia, sobre el tema de la actual criisis.
Un beso, Antonia