lunes, 9 de febrero de 2009

¿QUIÉN NO?

Quién no ha soñado de niño con ser príncipe
o, de joven con cambiar los preceptos.
Quién no creyó poder cambiar el mundo

y reído, más tarde, de sus sueños,


Quién no ha juzgado alguna vez al joven
olvidándose que antes lo fue él.
Quién no burló consejos paternales
considerándolos demencias de vejez.


Quién no perdió, alguna vez, el tren
y al verlo alejarse, con tristeza,
sentir que algo suyo se le iba.
Maldiciendo su suerte o su torpeza.


Quién no opinó un día sin pensar
que era mejor, mil veces, el silencio.
Quién no calló, lo que debió gritar,

por ignorancia, complicidad o miedo.


Quién no retó, un día, convencido
de que tenía consigo la verdad
y, más tarde, descubrir ruborizado
y perplejo, su gran temeridad.


Quién no ha querido morir alguna vez
desecho por la pena o el tormento.

Quién no ha buscado la soledad total

unos días, unas horas, un momento…


Quién no ha gozado a veces inconsciente
y arrepentido, más tarde, ha llorado.
Quién no ha querido estrangular el tiempo
para borrar secuencias del pasado.


Quién no ha aspirado… En fin, ¡a tantas cosas!

Y puesto en lograrlas tal empeño

que ha llegado a confundir la realidad,
con el efecto ilusionante de los sueños…

4 comentarios:

La Calderón dijo...

¿Quién no ha soñado, a veces, tántas cosas?
Hola Antonia, ¡Qué real todo lo que dices en tu poesía!
No creo que haya persona alguna, que no ha vivido alguna de las circunstancias que enumeras, me ha gustado mucho é invita a la feflexión.
Me has hecho reír con lo del pollo,y te lo he dicho, seguro que he pasado por tu casa.
Un fuerte abrazo..................
Susana.............

José Teodoro Pérez Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Teodoro Pérez Gómez dijo...

Entre las ilusiones, los recuerdos (¡Ay los reduerdos!) y las experiencias, tenemos un tinglado que más de una vez nos pone una realidad totalmente virtual, aunque por ser virtual, tiene un evidente reflejo de la realidad.
Como sé que te gustan estos temas, te diré que me han publicado en LEBRIJA DIGITAL, en la sección "El placer de escribir", un poema en sextetos sobre "La abuela".
No se trata de ninguna persona concreta, pero sí obedece a una imagen que he observado muchas veces y que me sugiere un encanto particular y especial. Se lo dedico a todas las abuelas "más mayores" de nuestra tierra andaluza, que tantos problemas han resuelto con sus manos incansables en las casas de sus hijos y nietos.
Espero tu imparcial comentario.
Con mis afectos:
JTeodoro.

12 de febrero de 2009 13:52

desde Lebrija para el mundo dijo...

La verdad que sí Susana, cada cual arrastramos, o llevamos con dignidad, alguna de esas circunstancias que interroga el poema. De todas formas lo importante es saumirlo y superarlo. Y ya sabes la próxima ves continuas un poco y almorzamos juntas.
Teodoro, leeré el poema; Creo que lo que escribimos casi siempre es una mezcla de lo que observamos, intuimos o experimentamos.

Un abrazo a los dos

Antonia