domingo, 26 de octubre de 2008

ROMANCE AL AMOR CALLADO

Quemaste tu juventud,
tras de la reja sentada,
soñando con mil quimeras
de mujer enamorada.
La huella de aquel pasado
se adivina en tu mirada
marchita, como tu
piel,
y en tus sienes plateadas.

Ya perdiste la ilusión
con que de moza soñabas,
y el brillo que despedían
tus ojos cuando mirabas.

Ya no te rondan los mozos,
ni te cantan serenatas.
Ni piropean tu cuerpo
cuando por la calle pasas.

En tu garganta murieron,
una a una, las palabras
que soñaste con decirle
al hombre que tanto amabas.
Al que te dio que penar
cuando tu amor ignoraba
o te invitaba a soñar,
con tan sólo una mirada.

El vio en ti a la amiga fiel,
a veces casi a la hermana,
pero nunca a la mujer
que con sus besos soñara.
Jamás le dijo un requiebro
a tu juventud lozana.
Y, alejándose se fue
sin descubrir que le amabas.

Aquella pasión por él,
gritarle hubieras querido
pero normas, como leyes,
te lo tenían prohibido.
Tus ojos más imprudentes,
más audaces o atrevidos,
decían miles de cosas...
Más, tus labios contraídos,
con fuerza desesperada,
por pudor o cobardía,
negaban, con su silencio,
lo que tus ojos decían.

Y ahogaste, una y mil veces,
en lo más hondo de ti,
lo que una doble moral
no te dejaba decir

Y le seguiste esperando
a pesar que no ignorabas
como pasaba de noche,
a veces de madrugada,
de entregar a otra mujer
aquello que tú soñabas.

Mientras cerraba los ojos,
queriendo evitar la lágrima,
oías como sus pasos
calle arriba se alejaban.
A oscuras, contigo a solas,
te echabas sobre la cama
y, te daba escalofríos
la pulcritud de sus sábanas.

Refugiada en la oración
y en la tarea del hogar.
Aquello, que fuera amor,
se convirtió en acíbar.

Maldita doble moral
que a la mujer avasalla;
diciendo que es más mujer,
la que sus pasiones calla.
La que apacigua el amor
cuando éste, prende en su alma.
La que guarda sus deseos
ocultos, en sus entrañas.

Cómo pudiste creer,
aquello que proclamaban,
que la mujer virtuosa
ha de esperar resignada.
Aquellas fueron, y son,
tan sólo morales falsas;
que han cerrado a la mujer
mil caminos de esperanzas

5 comentarios:

José Teodoro Pérez Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Teodoro Pérez Gómez dijo...

Estupenda poesía, Antonia. Refleja una situación muy típica de tiempos anteriores, que la mujer hubo de sufrir por las reglas sociales al uso.
A ver si estas estrofas justifican al enamorado desatento:

"No pudimos compartir nuestras vidas;
no pudimos ser testigos cercanos
pues nuestras sendas fueron divididas
y nuestro amor se nos fue de las manos.

Considero injusta la trayectoria,
considero que aunque somos felices,
nunca pude apartar de mi memoria
que junto a ti, pude alcanzar la gloria.

Con mi afecto.
J.Teodoro.

Conchi dijo...

Buen poema, Antonia. Menos mal que ahora tenemos los blogs ya algo más podemos decir!!!, jaja.
Un abrazo.
Conchi

desde Lebrija para el mundo dijo...

Claro que si La educación marcó muchos caminos, que de otra forma nunca hubieran sido. Es un pasado aún reciente, pero que muchas y muchos apenas pueden creer que haya podido ser así. Ha cambiado todo tanto y tan aprisa, que a veces da miedo. Como se suele decir "todos los extremos son malos". Al menos no son buenos.

La verdad que esto del blob es una ventana, abierta al mundo, por la que puedes mirar, y llegar, a cualquier rincón de él. De todas formas, sabemos que esto de internet, también tiene sus riesgos si no se usa bien.

Abrazos, Antonia

desde Lebrija para el mundo dijo...
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